Caminar por Alcaine es hacerlo en un lugar donde la morfología del paisaje es tan compleja, que pasar del llano a los cortados rocosos, del fondo del valle a las laderas cubiertas de pinos, puede ser sólo cuestión de segundos. La geología es, también, aparentemente caprichosa y variada, por lo que el medio es cambiante, a veces de manera brusca, sorprendente. De igual manera, y como consecuencia de lo anterior, la fauna es muy diversa, y curiosa por lo abundante y llamativa. Resulta frecuente tropezar con grupos de cabras montesas, observar la silueta de los buitres, alimoches, águilas reales y perdiceras… A veces la grandiosidad del paisaje nos invitará al silencio; más frecuentemente, la compañía de uno de los Guías -Intérpretes de NaturAlcaine nos hará entender el porqué de cada espacio, de las relaciones entre este paisaje y todos sus elementos: suelo, vegetación, fauna y seres humanos.
Y es que los seres humanos tienen mucho que decir en la historia de Alcaine. Las pinturas rupestres de la Cañada Marco tienen en torno a 7.000 años de antigüedad. El poblado Ibero del Cabezo de la Ermita es anterior a la dominación romana de la península. Y los árabes construyeron aquí una importante atalaya defensiva en el siglo XI.
En las rutas de NaturAlcaine siempre iremos acompañados de un Guía de Media Montaña, que interpretará para nosotros todo lo que vemos, y nos ayudará a entender mejor la magia de Alcaine .
Y al igual que el paisaje, podemos ofrecer rutas muy variadas: desde paseos de apenas un par de horas, sencillos, sin apenas desnivel, a cualquiera de las etapas del GR 262, que a través de sus casi 86 km. de longitud, tiene a Alcaine como llegada y partida de dos de sus etapas más espectaculares. O, si eres de los valientes… tal vez te apetezca el GR 262 entero, pernoctando cada noche en los diferentes albergues que salpican el Parque Cultural del Río Martín.
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